La canción de Karol G junto a Judeline y Rusowsky se ha convertido en una de las grandes protagonistas de ‘No Me Arrepiento de Sentir Tanto’, demostrando que las fórmulas que conectan con el público no siempre dependen de reunir a las estrellas más grandes.
Cuando Karol G presentó No Me Arrepiento de Sentir Tanto, algunas de sus colaboraciones parecían destinadas a concentrar buena parte de la atención. Los nombres de grandes figuras internacionales generaron expectativa desde antes del lanzamiento, pero fue una colaboración con una propuesta completamente diferente la que comenzó a tomar fuerza entre los seguidores: ‘BbY WOW’, junto a los españoles Judeline y Rusowsky.
Y quizás ahí está precisamente parte de su atractivo. La canción reúne a una de las artistas más importantes de la música latina con dos representantes de una nueva generación de la escena alternativa española, que han construido sus universos musicales desde internet y a partir de una exploración libre de géneros y sonidos.
Judeline, una de las voces emergentes del pop alternativo español, y Rusowsky, reconocido por su propuesta experimental que transita entre el bedroom pop, la electrónica y el hip-hop, llegan al universo de Karol G con un lenguaje propio. La canción, además, cuenta con la producción de Tainy, uno de los productores más destacados de la música urbana, quien contribuye a construir ese encuentro entre pop alternativo, dancehall y música urbana, con una sensibilidad nostálgica y experimental que se aleja de la fórmula tradicional de una colaboración de la artista colombiana.
‘BbY WOW’ no busca repetir lo que ya funciona: encuentra su fuerza precisamente en la mezcla de mundos que, a primera vista, parecían distantes.
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El fenómeno de ‘BbY WOW’ también tiene un protagonista fundamental: los propios fans. La canción comenzó a ganar fuerza de manera orgánica entre los seguidores de Karol G, que rápidamente la destacaron entre sus favoritas, compartieron fragmentos, crearon contenido y llevaron la conversación hacia un descubrimiento colectivo de sus sonidos y referencias.
Uno de los elementos que más curiosidad generó fue su base musical. Muchos usuarios comenzaron a preguntarse de dónde conocían ese sonido, hasta descubrir que la canción incorpora el Coolie Dance Riddim, una base creada en Jamaica en 2003 y utilizada durante más de dos décadas por artistas de diferentes generaciones.
Así, una referencia musical que ha atravesado distintos momentos de la cultura urbana encontró una nueva vida en ‘BbY WOW’, convirtiéndose también en parte de la conversación alrededor de la canción.
Lo que comenzó como una colaboración que no parecía ser la apuesta más evidente del álbum terminó construyendo su propio fenómeno. Y en ese proceso, los fans no fueron simplemente espectadores: ayudaron a identificarla, compartirla y convertirla en una de las canciones que más está conectando dentro del álbum.
El impacto ya tiene además una confirmación en los listados: ‘BbY WOW’ alcanzó el #1 de Billboard Hot Latin Songs, convirtiéndose en el 11.º número uno de Karol G en este chart y en el primer #1 de Judeline y Rusowsky en Billboard.
Más allá del logro, ‘BbY WOW’ deja una lectura interesante sobre el éxito actual: no siempre son las colaboraciones más grandes las que generan los fenómenos más grandes. A veces, una combinación de universos diferentes, una identidad sonora propia y una audiencia dispuesta a descubrirla pueden ser suficientes para que una canción termine robándose el show.
*Comunicado de prensa


























