El debut de Ingeborg Quandth no llega solo como una canción nueva, sino como una declaración emocional. “Tengo miedo de ser demasiado” es su primer lanzamiento original y funciona como un acto de valentía: poner en palabras aquello que muchas personas han callado por años. Desde la vulnerabilidad, la artista transforma una herida íntima en un mensaje colectivo de sanación.

El sencillo nace del miedo a incomodar, a sentir intensamente, a ocupar más espacio del que otros consideran “aceptable”. Ingeborg parte de una confesión honesta: durante mucho tiempo se hizo pequeña para no perder amor. Esa experiencia conecta directamente con temas de salud mental como la autoexigencia, el miedo al rechazo y la dificultad de expresar emociones. La canción no romantiza el dolor, lo enfrenta. Y en ese reconocimiento comienza el proceso de recuperación.

“Siempre me callé lo que sentía por miedo a que hubiera algo muy malo dentro de mí, y que, si empezaba a hablar, eso saldría a la luz y las personas dejarían de amarme.” Desde esa herida nace la canción: la catarsis de una mujer que aprendió a hacerse pequeña para no incomodar. Es una confesión honesta: reconocer cuánto te achicaste es el primer paso para recuperarte.

En lo musical, el pop girly que envuelve el mensaje crea un contraste poderoso: melodías luminosas que sostienen una letra profunda. La producción equilibra dulzura e intención, como si cada nota acompañara el momento exacto en el que alguien decide dejar de esconderse. Es una canción que invita a cantar fuerte, casi como un ejercicio terapéutico, donde repetir la frase se convierte en reafirmación personal.

Con este estreno, Ingeborg abre la puerta a una etapa creativa centrada en la reconstrucción interna. Su próximo álbum, “Todas las que fui”, promete expandir esta narrativa sobre identidad y transformación. Más que una propuesta musical, su proyecto se perfila como un espacio de acompañamiento emocional: un recordatorio de que sanar no significa dejar de sentir, sino aprender a abrazar cada parte de lo que somos.